miércoles, 26 de noviembre de 2014

Asertividad

 Escribe por escribir y a ver que sale. A Alfonso le gustará saber que he usado una técnica explicada por él en clase para que surjan las ideas cuando tienes un bloqueo, se conoce como "escritura libre".

 Yendo al tema que nos ocupa esta semana. Siempre nos justificamos cuando no podemos hacer algo o no lo hemos hecho si nos lo habían pedido. ¿Quién dice que tenemos que hacerlo todo bien? Errar es de humanos y la empatía también.
 Por eso es tan útil saber comprender lo que sienten los demás y transmitir cómo nos setimos nosotros mismos a la hora de comunicarnos. Este es un pilar en el que podemos apoyarnos cuando necesitemos conseguir algo de otra persona, pedir ayuda no es una debilidad sino un signo te sabiduría porque no hay nadie que lo sepa todo y además desmuestra interés. Habréis oído hablar de una idea que está muy de moda, se conoce como intelingencia emocional, dista mucho de ser una manipulación y en pocas palabras yo diría que significa entenderse. Se me ocurre que una manera de explicarlo es compararlo con una máquina recreativa que sólo acepta monedas de 1€ y nosotros tenemos de otras cantidades, queremos jugar pero la máquina está para hacer dinero. Hay muchas soluciones: marcharte sin jugar, ir a la máquina de cambio, encontrar la, romper la máquina...

 Pensando en mi propia manera de actuar, el principal problema que nos encontramos cuando se trata de sentimientos es que nos dejamos llevar por ellos. Antes de encarar una situación conflictiva, a partir de ahora voy a procurar tomarme un tiempo para respirar ondo, entender lo que me pasa, pensar lo que siente la otra persona y cómo quiero que se sienta, para que al final lleguemos a un acuerdo.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Liderazgo

 Saber conseguir que los demás nos sigan es algo fundamental en nuestro orientación profesional, cuando trabajamos en grupo o queremos captar al cliente.

 De la locura a la genialidad hay una línea muy fina. Y os estaréis preguntando por qué digo esto. Pues porque hemos visto un vídeo en clase que comienza con lo que parece ser una persona en un estado psicotrópico y acaba convirtiendose en toda una lección de liderazgo. Claro está, la narración aumenta considerablemente el valor de la acción que se está realizando. No obstante, hay que apreciar el valor de la situación provocada por nuestro jovial protagonista. Os recomiendo ver el vídeo que os añado.


 Hay tres actores a tener en cuenta en esta situación, el que comienza una acción diferente (debe vencer el miedo al ridículo), el primero en seguirle (es quien realmente inicia el movimiento) y el resto (al principio pueden burlarse de quienes hacen algo diferente y acabaran siendo ridiculizados si no se unen).

 Si queremos liderar debemos poner todo nuestro empeño en ser originales y saber reconocer a quienes lo sean. No se trata de nosotros, lo importante es la meta que queremos lograr.